viernes, 9 de junio de 2017

El cuadro. Capítulo 20



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A medida que Rubén volvía a consultar toda la documentación, más comprendía la causa por a que Víktor Petrograd preparó su muerte ficticia y huyó a Francia. Gran parte de los que intervinieron en la operación de traslado y recuento del oro de la República Española a Moscú habían sido asesinados: altos cargos del gobierno como el agente del NKVD Arthur Stashevski; el embajador soviético Rosemberg; y los Comisarios del Pueblo de la Hacienda Soviética Grinkó, Krestinski, Margoulis y Kagán. Otros tuvieron mejor suerte, como el director del NKVD en España que preparó la operación desde Cartagena, Alexander Orlov, que huyó a Estados Unidos; los cuatro claveros fueron retenidos una temporada hasta que se decidió enviarlos a Estocolmo, Buenos Aires, Washington y México; y el embajador español Marcelino Pascua también evitó la muerte trasladándose a París. Sin embargo, lo que más preocupó a Petrograd fue la suerte de todos los que intervinieron en la ocultación del oro y las personas que trabajaron en los distintos equipos para el diseño de la estatua. De ninguno de ellos se supo nada a partir de 1938. Demasiada gente había muerto o desaparecido. Víktor Petrograd fue un superviviente.

Miró por la ventana como iban entrando niños pequeños a la guardería del Convento. Cogidos de la mano de sus madres, medio dormidos, iban pasando por la puerta de madera con resignación. Al fondo la chimenea, último vestigio de la fábrica de cervezas, se erigía como un faro medio oculto. Resultaba extraño. Era como si hubieran plantado la chimenea en mitad de un patio de vecinos. Aún así, la imagen era espectacular. La miró un instante pensativo hasta que la imagen de una fábrica le llevó a plantearse una duda: «¿Por qué Dmitri Prestupleniye, un magnate ruso, es capaz de ordenar el asesinato de personas para conseguir el oro de la República? Se llevó a Moscú 792.346 kilos de oro en lingotes, que ahora serían 12.200 millones de euros. ¿A cuanto ascenderá la fortuna de Prestupleniye sumando todo su patrimonio, sociedades repartidas en todo el mundo, fábricas y acciones?» -Rubén negó con la cabeza. Había algo más que lingotes de oro. Doce mil millones de euros no iban a hacerle más rico al magnate. Algo más se escondía.

Buscó entre la vida de Stalin e hizo una lista de lugares donde pudo haberse escondido el oro y  que conocía perfectamente. Por lo pronto nació e inició sus estudios básicos en Gori, que por aquel entonces pertenecía a la Gubernia de Tiflis del Imperio ruso, actual Georgia; marchó con su familia a Tiflis, capital de Georgia, donde estudió en un seminario y trabajó posteriormente en el Observatorio astronómico; en Bakú, capital de Azerbaiyán, creó una imprenta clandestina con el nombre en clave Nina y fue encarcelado en la prisión de Bailov; también fue encarcelado en Batumi, ciudad georgiana próxima a Turquía, y deportado a Siberia; Sochi, Rusia, donde se encontraba su residencia de verano; y el Kremlin, Moscú, residencia oficial de Stalin.

Permaneció varios minutos revisando la lista. Alguno de los lugares debía ser especial, tener unas características especiales para que perdurara en el tiempo, contando con que siguiera allí. Recordó el estudio de las pinturas y se decantó por Gori, Tiflis y Bakú. Pero solo uno de ellos, Gori, simbolizaba lo que Isabel denominó el lugar de fecundación, la tierra. ¿Esta ciudad era el equivalente físico al Mausoleo de Lenin del cuadro? Faltaban datos. Era necesario analizar los cuadros desde otra perspectiva.

Era medio día cuando entró en la aplicación de su Smartphone y seleccionó la opción de Chat cifrado.

>> ULISES [Inactivo]
>> RC.5 [Activo]
>> IS.3 [Inactivo]

Esperó unos segundos y el terminal de Isabel se activó.

>> IS.3
¿Alguna novedad?

>>RC.5
Ninguna. He investigado la vida de Stalin y buscado posibles localizaciones. Tengo tres, pero necesito más datos. Hay que analizar de nuevo los cuadros. Se nos escapa algo.

>>IS.3
He estado dándole vueltas al asunto y quizás tengamos que buscar más profundamente.

>>RC.5
¿A qué te refieres?

>> IS.3
Me refiero a que en un cuadro se pueden ocultar imperfecciones… e información.

Se produjo un largo silencio. El cursor parpadeaba a la espera de un nuevo mensaje.

>> IS.3
¿Sigues ahí?

>> RC.5
Sigo aquí. ¿Cómo se puede esconder información en un cuadro?

>> IS.3
Existen varios casos. Uno de ellos lo conozco por la investigación que Julia Darro hizo sobre una pintura flamenca cuando la estaba restaurando. En concreto era La partida de ajedrez, un óleo sobre tabla pintado en 1471 por Pieter Van Huys.
Tras realizar un análisis con rayos X, descubrió que debajo de la pintura había oculta otra con tres palabras: QUIS NECAVIT EQUITEM.

>> RC.5
Interesante. ¿Crees que este puede ser el caso?

>> IS.3
Si tuvo amistad durante muchos años con un antiguo espía soviético, es posible que aprendiera trucos para ocultar información.

>> RC.5
Eso quiere decir que hay que pasar por rayos X los cuatro cuadros.

>> IS.3
Sí. Con los tres que tenemos no hay problema. Conozco a varios técnicos del Museo del Prado que nos pueden ayudar.

>>RC.5
El problema está en el cuarto cuadro. Parisi tendrá que hacerlo por su cuenta.

>> IS.3
Sí. Y habrá que decírselo de forma que Ignacio Gorján no lo descubra.

>> RC.5
Bien. Nos vemos esta tarde a las ocho en la tienda. ¿Te parece bien?

>> IS.3
OK. Haremos las gestiones esta tarde.


Rubén desconectó el Smartphone y volvió a mirar por la ventana. Algunos niños salían de la guardería más cansados que cuando entraron. Muchos se quedaron jugando en los columpios mientras sus padres tomaban cervezas en la plaza. Sin embargo, hubo una persona que le llamó la atención. Al otro lado de la plaza, en la calle Samaniel, había parada una moto de gran cilindrada color negra. En ella había una persona con cazadora de cuero y casco del mismo color. Estaba allí mirando hacia el Balcón del apartamento. Cuando se percató de que Rubén le observaba, puso en marcha la moto y se fue calle abajo.